BANCOS OFFSHORE

 

En muchas jurisdicciones, es posible y relativamente y barato registrar una entidad bancaria propia. No sólo en países exóticos, si no también en Europa. Son los bancos offshore genuinos a los que nos hemos en algunas ocasiones anteriormente. Una persona física o jurídica puede emplear un banco propio como oficina de gestión de su propio capital o de los demás, incluyendo el préstamo de fondos a sus empresas radicadas en un país de alta fiscalidad. La esencia del banco offshore es trabajar con no residentes en la jurisdicción. Pueden obtenerse de este modo importantes beneficios y descuentos en transacciones con otras entidades bancarias y especial-mente en operaciones financieras. Se abren las posibilidades de realizar a un coste más económico:

— Operaciones bursátiles.

— Apertura de cuentas de corresponsalía en otros bancos.

— Transacciones bancarias.

— Obtención de préstamos interbancarios a un interés reducido.

— Concesión de préstamos a terceros. No es ésa una aventura para todo el inundo, dadas las características del negocio bancario. Sin embargo, el hecho es que con unos medios limitados se puede poseer una licencia bancaria propia. Los requisitos exigidos en estas jurisdicciones varían mucho. En las más liberales suelen ser:

— De dos a tres referencias bancarias sobre la solvencia del interesado.

— Dos referencias sobre las habilidades profesionales del interesado en el ámbito bancario o financiero, emitidas por sendos bancos.

— Breve Curriculum Vitae sobre la experiencia en negocios o finanzas del interesado. — Certificación de bienes del interesado, quien debe poseer entre 25.000 y 1.000.000 de euros dependiendo la jurisdicción.

— Certificado de buena conducta de la policía local.

— Depósito recuperable o no, según la jurisdicción, de un millón de euros utilizable por el cliente días después de obtener la autorización (

— Unos costes de constitución de entre 50.000 y 90.000 euros.

En Antigua, isla caribeña de 85.000 habitantes con una economía basada en el turismo y los servicios financieros, la situación ha cambiado reciente-mente. La ley de 1983 sobre constitución de bancos offshore era muy laxa. Hoy en día, la entrada en vigor de la nueva legislación contra el blanqueo de dinero ha terminado aparentemente con la manga ancha para constituir bancos. A partir de ahora se exigen criterios más estrictos, por ejemplo más de cinco millones de euros de depósito, y una indiscutible solidez financiera de las empresas matrices.

No obstante ya hemos señalado que existen aún lugares tanto en América como en Europa accesibles en los rangos de capital y precio que antes hemos comentado.

Otras jurisdicciones muy liberales ,dentro de los 10 países más industrializados y solventes del mundo, permiten registrar sociedades con el adjetivo “Trust”, “Bancorp” o “Bancorporation”.

En este caso, no estamos ante una licencia bancaria, pero como a mucha gente le da igual, estas sociedades actúan como entidades bancarias.

Se han cometido muchos abusos, delitos y estafas a través de los bancos offshore, por lo que las actuaciones de numerosas instituciones internacionales contra estas entidades y los países que las acogen se han multiplicado.

Es ya habitual exigir el disponer de presencia local, con oficina y personal perma-nente y, en algunos casos, conservar los registros, archivos y documentación relevante en el enclave. En 1998 había 4.000 bancos offshore en 60 jurisdicciones. La mitad de estos bancos se encontraban registrados en territorios del Caribe.

Hoy en día la emisión de licencias bancarias ha sido reducida drásticamente o eliminada en las jurisdicciones caribeñas.

Es imprescindible ponerse en manos de profesionales con conocimientos amplios en el sistema bancario y financiero como Foster Swiss.

 

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