Desde que comenzó la crisis económica muchos son los factores que han hecho desestabilizar los pilares de la sociedad que conocemos, tanto a nivel nacional como internacional, que ha afectado a países ricos, pobres… a todos. La sociedad ha creado un leitmotiv en el que los culpables de todo esta situación se cuentan con los dedos de una mano. Pero, ¿es realmente justo generalizar?

Para empezar, al descontento histórico de la ciudadanía con el poder no le ha ayudado esta crisis mundial, y ha sumado la apatía de un pueblo cada vez más harto. Otros de los grandes señalados son los corredores de bolsa, los brokers de Wall Street y demás bolsas. Los especuladores. Y podríamos decir que los otros gran damnificados son los bancos, y, respectivamente sus empleados, claro. Ya que hay que recordar que los bancos están formados por personas, no son seres autómatas.

Una cantidad importante de los españoles han perdido la confianza en sus bancos, debido, es verdad a ciertas irresponsabilidades a la hora de vender ciertos productos, servicios a sus clientes. Pero no deberían pagar justos por pecadores, y el mal hacer de ciertas entidades no procede a la hora de juzgar a otros bancos. Existen ejemplos de buena praxis por parte de bancos durante estos años en muchos países:

Los valores de Barclays: Durante más de cinco meses, el banco de las islas británicas, de la mano de su consejero delegado y los accionistas más importantes (los inversores de referencia) mediante una serie de reuniones debatieron sobre el camino y el objetivo de la entidad. El resultado final fue llegar a la conclusión de que el objetivo del banco es el de ayudar a las personas de modo correcto, para que alcanzasen sus objetivos e ilusiones.

Ningún riesgo innecesario: La entidad americana  Wells Fargo, cuando la crisis comenzó a hacer estragos tomó la decisión de seguir unos pasos basados en dos valores. El primero era no tomar ninguna decisión cuyo riesgo no se entendiese, tomar solo los riesgos que se entendiesen. Y el segundo es que solo se tomarán los riesgos que no impliquen  una falta de eficiencia y prudencia para el cliente y sus expectativas. El banco evidentemente tiene un sofisticado estudio de la estructura de riesgo.

G.F.P.

 
 

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