No hay más que saber que una fiducia es el contrato legal en el que, recordemos que puede ser todo lo flexible que se quiera, ya que debido a su naturaleza, las cláusulas que pueden acordar, tanto el cliente o fideicomitente como el fideicomiso o fondo fiduciario son ilimitadas, se pueden imponer tantas como quieran, de una a ilimitadas.

Pero no solo de pan vive el hombre, y tampoco es de recibo que se comparen todas las fiducias como igual, estos contratos, como todo en la vida tienen muchas situaciones distintas y aplicaciones de carácter funcional corporativamente hablando, y así que hay varios tipos de fiducias, y veremos en torno a qué se pueden distinguir estos flexibles, muy flexibles contratos.

Por empezar con alguna, vayamos con el contrato financiero, la fiducia de inversión: que es cuando el cliente que pretende invertir, o el fideicomitente le traspasa, le entrega una suma, una cantidad de dinero a  la entidad financiera, y de esta manera la segunda invierte en bienes, valores, títulos, que a su vez sonde varios tipos, o pueden serlo. Lo son individuales (y de esta manera estos bienes se administran de forma individual, separándolas  de los otros que pertenezcan a otros inversores, aunque estén directa o indirectamente ligados al primero. La colectiva es otra forma, o colectivas, mejor dicho: y es que esos derechos de gestión ya no pertenecen a nadie en particular, y de hecho, hay un requisito imprescindible, que cada fideicomitente debe llevar su contabilidad de manera unipersonal e individual.

Para contextualizar esta materia, debemos explicar la clase de fondos fiduciarios que haya. Porque no es lo mismo un fondo u otro si cada uno responde a unas características propias. Estarían los fondos comunes, pero estos fondo también se reparten en dos. Los fondos comunes ordinarios; en la que los fideicomitentes son invertidos en títulos de renta fija debidamente garantizados por la nación y autorizados por la superintendencia bancaria. Hay límites, y cada fiduciaria puede poseer un fondo común ordinario. Los fondos comunes especiales se dan cuando los fideicomitentes dan una serie de instrucciones y pasos a seguir y se cumplen a rajatabla. Eso sí, los fondos hacen sugerencias, que suelen ser escuchadas con normalidad.

Los fondos de inversiones de capital extranjero. Se trata casi del mismo caso, lo que pasa es que el capital viene de un país, de un inversor cuyo país no es del residencia del fondo fiduciario. Los fondos de pensiones se rigen por la reglamentación impuesta.

G.F.P.

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