Es el cuarto y último artículo en el que aconsejamos a los inversores que no tengan ningún miedo a invertir, aunque claro, antes de invertir no son inversores, serían futuribles, posibles inversores, o simplemente clientes, ya que todos los clientes todas las personas son posibles inversores.

Para que sea un enlace, lo último que vimos en el artículo anterior, el último punto es el de hacer un paralelismo con el trabajo agrícola, de sembrar primero y recoger la siembra después, que aunque parezca una tontería, muchas inversiones con mucho futuro se han ido al garete por la falta de paciencia.

Sentido común: La forma más más práctica para salir airoso a la hora de recoger la cosecha, y que está al alcance de todo el mundo, consiste en aparcar la ambición y aplicar el sentido común. Si la rentabilidad de la renta fija a un año está, por ejemplo, al 3% y a nuestra inversión en renta variable le estamos ganando un 15%, 20%, 30% o 40%, lo que toca es recoge la cosecha y se deja que el último euro, o los últimos cinco euros, se los gane otro.

Una cartera Internacional:Incluir en la cartera valores de otras Bolsas puede aportar un plus de oportunidad. No invertiríamos en acciones cotizadas en países exóticos y para evitar el riesgo adicional de cambio de divisa, el inversor puede limitar su campo de actuación a los valores del EuroStoxx 50, donde pondera la flor y nata de las empresas cotizadas en las principales Bolsas de Europa.

Los gastos de compra y venta son superiores a los que se pagan en España. Como ejemplo, comprar acciones del segundo banco francés Société Générale, que incluimos en la cartera básica, en Renta4 Banco supone una comisión de 0,15% sobre el efectivo, más un 0,20% de la tasa Tobin, y otro tanto a la venta. Los dividendos tienen una doble imposición, que el intermediario se encarga de reclamar. Sacar parte de los ahorros a que vean mundo puede ser divertido y muy rentable.

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