En términos absolutos, la deuda neta de España duplica la de otros países desarrollados como Francia o Italia, mientras que si la comparación se hace teniendo en cuenta el porcentaje del PIB que representa, la brecha es aún mayor. Mientras que en el caso español, en el tercer trimestre rozó el 95% del PIB (la línea ascendente experimentada desde finales de 2013) y seguramente cerrará el ejercicio muy cerca del 100%.

De los 2,4 billones de deuda bruta que los agentes de la economía española tienen con el resto del mundo, la partida más importante corresponde a inversiones de cartera, con 981.000 millones de euros (un 40,8% del total). Y de esa cantidad, 649.000 millones son títulos de deuda a largo plazo, que han experimentado un crecimiento del 8,8% en esos doce meses y ya representan el 26,1% del total de lo que se debe al exterior.

Y el gran volumen de esa deuda a largo plazo está en manos de las administraciones públicas. En concreto cerca de la mitad de ese pasivo (313.813 millones) está en manos del sector público, que es el único en el que no se ha producido una progresiva reducción del endeudamiento. Todo lo contrario ha sucedido en el caso de las empresas y de los hogares, en el que el pasivo ha bajado desde los 187. 933 hasta los 186. 565 millones.

En el caso de las administraciones públicas, el endeudamiento a largo plazo con el resto del mundo ha crecido con fuerza, al pasar de 260.071 a 313.813 millones de euros, un 20,6% más. Un dato bastante coherente con el crecimiento desorbitado de la deuda pública en España, que se situó a finales del pasado ejercicio en 1,033 billones de euros, el equivalente al 97% del PIB, según los datos del Banco de España. Una factura que no ha dejado de crecer en los últimos ejercicios:desde noviembre de 2011, el pasivo ha subido del 63% al 97% del PIB.

Desde el FMI aconsejan a España para reducir los desequilibrios mejoras en los balances por cuenta corriente (algo difícil con el fuerte crecimiento de las importaciones) y un crecimiento más fuerte (algo que España parece tener asegurado al menos durante los dos próximos ejercicios). En el primer punto, las ganancias que genere el turismo pueden servir de contrapeso frente al tirón del consumo y la inversión.

GFP