Los beneficios es el sancto sanctorum de la vida en el mundo de las finanzas, no se puede sobrevivir sin ellos, y ninguna empresa no es parte de su visa, si no es su objetivo principal.

Y es que es innegable que los beneficios estén creciendo. En muchos sectores de Estados Unidos hace unos también era así. Recuerde, por ejemplo, las compañías de telecomunicaciones, media o las tecnológicas. ¿Y qué? El problema sigue siendo el sistema bancario que sigue sin funcionar como debería. El crecimiento de la concesión de crédito sigue siendo muy lento en la media de la zona euro. En algunos países sigue habiendo contracción. Eso no es normal y sigue generándonos muchas dificultades a gestores como yo que buscamos dividendos atractivos y sostenibles en el largo plazo.

No se sabría decir qué posibilidades hay de que Grecia siga en un futuro en el euro, ya que la inestabilidad política es creciente y notoria. Tampoco se sabe qué opciones tendría para sobrevivir fuera de la moneda común. ¿Qué será lo próximo? La política es evidente que va a jugar un papel importante en los próximos meses. No es menos preocupante la tensión entre Rusia y Ucrania. A mí me sigue preocupando más la deflación, el efecto de la caída de los precios del petróleo o si la gente será capaz de acceder al crédito para comprarse un coche este año.

Puede volver a ser uno de los mercados más destacados de Europa. Las reformas del Gobierno y el impulso a la inversión del sector privado están ahí. Sigue habiendo un alto nivel de endeudamiento y paro, aunque la tasa está en vías de estabilización. El precio de la vivienda vuelve a repuntar y hay síntomas de que las reformas están dando efecto. Puede ser un gran año para el mercado, las valoraciones, desde luego, son buenas.

GFP

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