Es cierto que al ciudadano medio parece que a veces muestra interés en ciertos aspectos de macroeconomía. Es por ejemplo el caso de las fluctuaciones de valor de las monedas, el euro, el dólar… Y en esta ocasión es el euro el que ha bajado de valor, pero no todos saben lo que eso implica en su día a día.

La depreciación del euro tiene enormes implicaciones para el ahorro y el consumo cotidiano de las familias españolas. La debilidad de la divisa europea no deja de ser consecuencia de la política de tipos de interés próximos a cero que está llevando a cabo el Banco Central Europeo (BCE). Traducido al lenguaje de las inversiones: un depósito bancario en la zona euro es, ahora mismo, la peor elección para quien quiere obtener un mínimo de rentabilidad.

Tampoco son buenos tiempos para quienes tengan hipoteca en otra divisa que no sea el euro. La apreciación de otras divisas, como el dólar, encarece automáticamente la cuota de quienes estén pagando su crédito en esta moneda. Aunque no es una práctica muy habitual en Españala apreciación del dólar y, en general, la mayoría de divisas que conforman la cesta contra la que se enfrenta el euro desaconseja ahora más que nunca esta opción.

En una hipoteca en francos suizos (una de las más comunes entre las multidivisa que se comercializaron en la primera década del siglo en España) la cuota mensual se ha encarecido en casi 90 euros para un crédito medio de 150.000 euros y un plazo de vencimiento de 25 años. Además, al banco ya no le debería esos 150.000 euros, sino 177.000 euros. Mal negocio. Estados Unidos comenzará en breve a subir los tipos de interés lo cual anticipa una mayor fortaleza del dólar frente al euro. Así que el ahorro en esa divisa puede resultar más atractivo, por ejemplo en acciones o bonos de dólar.

Si usted está pensando en ir a trabajar fuera y su salario va a ser en euros, puede que Estados Unidos o el Reino Unido no sean en estos momentos su mejor opción. La divisa europea se ha depreciado contra la estadounidense más de un 25% en el último año, lo cual no deja de significar que quien viva en Estados Unidos pero cobre en euros se ha empobrecido en esa misma proporción.

GFP

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