Los índices europeos se tomaron ayer un respiro, después de que el miércoles vivieran su mejor sesión en dos meses, al subir un 2% de media. Las bolsas han tocado máximos en los últimos días, gracias al tirón de los compañías exportadoras que se ven favorecidas por la debilidad del euro y las actuaciones del BCE.

La ausencia de datos económicos de relevancia inyectó más apatía en la jornada, y los índices europeos no se animaron ni siquiera con la apertura alcista de Wall Street. Al cierre, el Dow Jones subió un 1,47% y el S&P, un 1,26%, después de publicarse un mal dato de ventas minoristas de febrero, que diluyó la idea de que la Fed adelantará sus planes de subida de tipos. Tras conocerse la referencia, el euro repuntó frente al dólar un 0,46%, aunque se mantiene en zona de mínimos desde 2003, en los 1,5 dólares.

Además, la banca estadounidense festejó los buenos resultados obtenidos en los test de estrés, publicados al cierre del mercado del miércoles. Esto les abre la puerta para elevar los dividendos y recomprar acciones, lo que se aplaude en el parqué. Goldman Sachs y American Express ganaron más de un 2,5% en la jornada.

En Europa se impuso el rojo, con la excepción del Ftse británico, que avanzó un 0,59%, impulsado por el buen comportamiento de Astrazeneca, que ganó un 4,05% después de que UBS mejorara su recomendación; y de la petrolera Shell, que subió un 1%, tras mejorar su previsión de beneficio a pesar del mal comportamiento del petróleo. El banco Sabadell anunció conversaciones para presentar una oferta por el británico TSB, que suscita ciertas dudas. Se desligó así del buen tono del sector financiero, que subió un 1%. Además, los hicieron caja en las constructoras, uno de los sectoriales que mejor se comportan en el año gracias a la relajación de la prima de riesgo.

GFP

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