Desde hace meses que se habla de una posible salida de Grecia del euro, lo que se conoce como “Grixit”. Si se diese esta situación a ninguna de las partes, tanto para el país heleno como para la Eurozona le convendría. El resto de países miembros, como España, Italia, Portugal o Irlanda, sufrirían las consecuencias.

Lo primero que tendría que hacer Grecia si sale del euro es acuñar otra moneda o volver a la antigua moneda griega, el dracma y este sería el primer inconveniente. Grecia tendría que ganar grandes cantidades de dinero en logística para poner en circulación el dracma, como por ejemplo, reponer dinero en cajeros, configuración de las máquinas, emisión de la nueva moneda, etc.

Con la salida del euro y la adopción del dracma, su moneda se devaluaría, uno de los principales motivos por el que Grecia quiere abandonar el euro. La devaluación de una moneda tiene consecuencias tanto positivas como negativas.

Consecuencias positivas de la devaluación:

-Con la devaluación de la moneda, aumentarían las exportaciones, ya que al valer menos la moneda, los precios de sus productos en el extranjero son más barato y se venderían más

-Además, aumentaría el turismo. Para el resto de países sería más barato ir de vacaciones a Grecia

Consecuencias negativas de la devaluación:

-Fuga masiva de capitales. Los inversores se darán cuenta de que el dracma valdría menos y lo cambiarían por otra moneda que no se vaya a devaluar. Al deshacerse de este dinero, irán a retirarlo a los bancos y se produciría un corralito bancario, la quiebra del sistema financiero, que no podría ser rescatado por el Estado griego que caería en bancarrota. Las deudas serían más caras ya que la moneda se ha devaluado y para pagar la misma deuda se necesitarían más dracmas. Si todo el mundo se deshace del dinero, se depreciará más y el gobierno tendrá que controlar los tipos de cambio de la moneda. El control de los tipos de cambio afecta al comercio exterior, y por tanto, a las exportaciones. Al disminuir el valor de la moneda, se producirá un empobrecimiento de los griegos.

Las consecuencias de la adopción de esta nueva moneda y su devaluación son graves y además, Grecia dejaría de tener la protección comercial de la Unión Europea. A la espera de una posible salida, la mejor opción sería llegar a un acuerdo con Bruselas y evitar la quiebra del sector financiero del país.

B.V.

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