La revelación de la investigación de los conocidos como Papeles de Panamá ha traído consigo a la actualidad una dura reflexión y crítica sobre los paraísos fiscales y su papel en la sociedad. Estos territorios han existido desde la época de los romanos, donde los adinerados intentaban pagar menos impuestos, pero no fue hasta los años ochenta del siglo pasado, cuando se consolidaron como destino relevante del flujo internacional de capitales. Durante muchos años, entre estos paraísos fiscales se han encontrado territorios europeos como Mónaco, Liechtenstein o Luxemburgo, éste último desde 1929.

Lejos de la realidad y de lo que se piensa de ellos, se trata de territorios de baja o nula tributación, que hacen uso de normas específicas internas, que garantizan una fiscalidad más favorable.

Si bien es cierto que se utilizan para delinquir, evadir impuestos, para el lavado de dinero, financiación al terrorismo o para el fraude fiscal, según Intermon Oxfam, el dinero oculto procedente de estos paraísos se ha elevado a 24 billones de euros, también ofrecen numerosas ventajas y beneficios a considerar, absolutamente legal a tener en cuenta.

Para las empresas, se trata de una vía para reducir su factura fiscal, y como consecuencia de ello, mejorar su competitividad. En España, según el Observatorio de Responsabilidad Corporativa, el 86% de las 35 mayores empresas españolas, las que cotizan en el IBEX, tienen sucursal o filial en algún paraíso fiscal.

El instrumento más utilizado y favorito de las empresas es la sociedad holding, que permite eludir, de manera legal, cualquier imposición sobre los dividendos generados reinvertidos en el extranjero y diferirla hasta que sea transferida al país de origen cuando su destino es alimentar las cuentas de la matriz. Ofrecen una alternativa de financiación que ha hecho que muchas multinacionales se hayan consolidado en territorios de baja tributación. No sólo las grandes empresas del mundo pueden beneficiarse de los paraísos fiscales, los particulares pueden depositar allí su dinero, a salvo de las haciendas de sus países de origen, y disfrutar de la discreción que garantizan estas cuentas, manteniendo sus datos personales en total anonimato.

Además, la constitución de sociedades offshore, relativamente sencillas, sin apenas requisitos formales y garantizando la máxima confidencialidad, son otro instrumento financiero totalmente legal y operativo al que se puede optar en estos territorios.

¿Cuáles son las ventajas de estos paraísos?

Ser titular de una sociedad o de una cuenta bancaria en un territorio considerado como paraíso fiscal otorga una serie de ventajas. La primera de ellas, sería la confidencialidad. Estas jurisdicciones con regulaciones que protegen los datos personales de los titulares. Otra ventaja, una fiscalidad favorable, cuentan con unos impuestos relativamente bajos.

Pero no todos los paraísos fiscales son iguales. Entre ellos existe competencia y se favorece la especialización. Panamá, Liberia o Jersey, se tratan de territorios especializados en fiscalidad empresarial, otros, como Mónaco, Andorra o Montserrat están destinados a la banca privada y gestión de grandes fortunas particulares, y luego, existen modelos combinados, como Islas Caimán.

Países considerados paraísos fiscales

En la lista elaborada por la OCDE aparecen como territorios fiscales Nauru y Niue, así como los siguientes territorios que se han comprometido a mejorar la transparencia e intercambio de información:

Andorra, Anguila, Antigua y Barbuda, Curazao, Aruba, Bahamas, Baréin, Belice, Bermudas, Chipre, Dominica, Gibraltar, Granada, Guernsey, Islas Cook, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Marshall, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Jersey, Liberia, Liechtenstein, Maldivas, Malta, Mauricio, Mónaco, Montserrat, Samoa, San Critobal y Nieves, San Marino, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Seychelles y Vanuatu.

La Hacienda española considera 33 paraísos fiscales. Retiró el año pasado a 15 territorios de todo el mundo, corrigiendo así la lista oficial de 38 paraísos. Se trata de Andorra, Antillas Holandesas, Aruba, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, Bahamas, Jamaica, Malta, Trinidad y Tobago, Luxemburgo, Panamá, San Marino y Singapur.

Los paraísos fiscales según España son: Islas Marianas, Jordania, Bermuda, Mauricio, Republica Libanesa, Islas Caimán, Montserrat, Liberia, Baréin, Islas Cook, Nauru, Liechtenstein, Brunei, Islas Solomón, Granada, San Vicente y Granadinas, Macao, Fiji, Santa Lucía, Mónaco, Gibraltar, Guernsey y Jersey, Omán, Islas Turcas y Caicos, Anguila, Vanuatu, Antigua y Barbuda, Islas Malvinas, Islas Vírgenes Británicas, Seychelles, Isla de Man e Islas Vírgenes de Estados Unidos.

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