Diferencias entre SICAVs, ETFs y fondos de inversión

Utilizar instrumentos de inversión colectiva o IICs para realizar una cartera de inversión es una clara ventaja para las familias, ya que al hacerlo directamente en activos tienen más complicado diversificar su cartera, ya sea por falta de conocimientos, difícil acceso o por los costes.

Existen tres tipos de vías para hacer esta inversión: los fondos de inversión, el vehículo en el que más se invierte, los ETFs o fondos cotizados (Exchanged Traded Funds) nuevos para las familias españolas y las SICAVs. Aunque los tres sean vehículos de inversión y en esencia muy similares, ofrecen características que los diferencian.

  • En el ámbito de la gestión, en los ETFs es pasiva intentando replicar un índice, es decir, un ETF del Ibex deberá estar invertido en las 35 acciones que lo componen, utilizando derivados o invierto directamente. En los fondos de inversión, también puede ser pasiva, aunque la mayoría de ellos tienen una gestión activa, que decide la gestora en base a una política de inversión. Y en las SICAVs aunque existe un gestor que toma las decisiones, los accionistas también tienen mucho poder, tanto para definir la política de inversión, como para consensuar con el gestor decisiones concretas.
  • Los fondos de inversión son los más difícilmente accesibles, se deben contratar o directamente en la gestora, o a través de comercializadoras que los ofrezcan. Un inversor podría no poder contratar un fondo determinado o no poder acceder a él. Sin embargo, los ETFs y las SICAVs al cotizar en bolsa, las SICAVs en el Mercado Alternativo Bursátil, se pueden comprar y vender desde cualquier cuenta de valores de un bróker, de la misma forma que se compran acciones de cualquier empresa o letras del tesoro.
  • Por ley, los tres han de tener coeficiente de liquidez para poder hacer frente a reembolsos. Los ETFs y SICAVs para dar más seguridad al ahorrador, se exige que tengan creadores de mercado o market maker o proveedores de liquidez, con el fin de que siempre se puedan comprar o vender títulos con mercado abierto. En el caso de las SICAVs, tienen un valor liquidativo diario, que se publica al día siguiente o dos días después de que se cierra, en cambio, los ETFs se pueden comprar y vender de forma intradiaria, conociéndose en todo momento el precio.
  • Los tres vehículos gozan de una tributación ventajosa en el impuesto de Sociedades, en el que pagan el 1%. También es común a las tres cuando un inversor vende o cobra un dividendo tribute como base del ahorro en IRPF (para 2016, del 19 al 23%), si éste es persona física. Pero la diferencia más importante n ese aspecto, es que los fondos de inversión son traspasables sin tributar, si se venden participaciones de uno para comprar las de otro no se declara, sino que los beneficios se van acumulando hasta el momento que elija el inversor. En el caso de las SICAVs el funcionamiento es el mismo, se pueden traspasar sin peaje fiscal con otras SICAVs o fondos, siempre que tengan 500 accionistas. De no tenerlos, si se ha de tributar. La peor parte en ese sentido se lo llevan los ETF, ya que no permite el traspaso, se deben hacer ventas y tributar por los beneficios.

En definitiva, los tres tienen ventajas comunes, como facilidad de diversificación, seguridad para el inversor o gestión profesionalizada, pero además, presentan algunas específicas que puede hacer que se decante por una o por otra, dependiendo de las necesidades y objetivos del inversor.

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