La multinacional Ikea es acusada de evadir 1.000 millones de euros en impuestos, durante al menos 6 años, a través de entidades en Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Liechtenstein. En un informe dado a conocer por el Grupo Verdes/ALE del Parlamento Europeo, se revela la estrategia de planificación fiscal agresiva llevada a cabo por el gigante sueco.

El escándalo LuxLeaks en 2014, puso por primera vez a casi 340 multinacionales en el punto de mira, empresas con las que Luxemburgo pactó ventajas fiscales secretas entre los años 2002 y 2010, entre ellas Ikea, que se estructuró de tal amanera, para evadir más de mil millones de euros en impuestos entre 2009 y 2014. La compañía lo hizo mediante dos fundaciones secretas, una en Holanda y la otra en Liechtenstein, una manipulación de impuestos pactada con Holanda y un acuerdo privilegiado con Luxemburgo.

Una de las técnicas empleadas presuntamente por IKEA consiste en que cada tienda de la cadena haga el pago de regalías por el derecho del uso de la marca a una filial con sede en Holanda, la cual sólo actúa como un conducto. Las subsidiarias del grupo Ikea y otras franquicias, reducen así sus beneficios pagando únicamente una cuota del 3% por royalties, que acaban en Holanda, un impuesto consecuentemente reducido desde un 35% en Bélgica y hasta un 64% en Francia.

De esta manera, se transferirían pagos libres de impuestos a Holanda, que acaban, mayormente, en una fundación secreta en Liechtenstein. Además, en Luxemburgo, la subsidiaria tributa sólo el 0,06%, por lo que prácticamente no paga impuestos allí.

En Liechtenstein, los dividendos recibidos de las subsidiarias extranjeras, están exentos de impuestos, asegura el informe de los Verdes del P.E.

Se calcula que sólo en el año 2014, hubo pérdidas fiscales por este entramado de 7.7 millones de euros en España, cifra que se eleva hasta los 35 millones de euros en Alemania y 24 millones en Francia.

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