Podemos acusa a Uber de tributar todos sus beneficios fuera de España. En dicho tuit se puede observar un vídeo donde el diputado Rafael Mayoral y el senador Óscar Guandingo conversan de forma irónica sobre la necesidad de actualizar el sector del taxi mediante la creación de una ingeniería fiscal que permita a los taxistas disponer de cuentas offshore para tributar fuera de España. El tuit se enmarca dentro de la huelga general de taxistas que se produjo ayer en toda España para protestar por la competencia desleal de empresas como Uber o Cabify.

Según Podemos, “Uber es una empresa valorada en 60.000 millones de dólares que tiene un ejército de lobistas, capaz de comprar las voluntades necesarias para modificar todas las leyes que sean un obstáculo” para sus intereses.

Ante estas declaraciones ha saltado a la palestra Cabify, otra empresa muy similar al servicio de vehículos premium que presta Uber que solicita en un comunicado a la formación morada que retire el tuit bajo amenaza de interponer una denuncia a Podemos.

Cabify, fundada en España, domiciliada en Delaware

Cabify, es una empresa española que nació como una startup y es competencia de Uber en España y América Latina al conectar usuarios con vehículos premium a través de una app que se puede descargar en el smartphone. Sin embargo, la empresa de Cabify, Maxi Mobility Spain, creada en el 2011, es una filial de una empresa matriz domiciliada en Delaware, Maxi Mobility Inc. Se trata de la administradora única de la filial española y fue creada un año después en el 2012 con motivo de una ampliación de capital.

Una de las ventajas de Delaware es que la legislación española no lo considera un paraíso fiscal al uso pero se pueden disfrutar de sustanciosos beneficios fiscales. Desde Cabify se excusan afirmando que siempre que una empresa tiene inversores americanos deben ubicar su matriz en territorio estadounidense, más aún cuando se trata de startups que disponen de mejores condiciones de desarrollo en ambientes tecnológicos como Silicon Valley. No obstante, afirman que la mayoría del accionariado sigue siendo español y que se cumplen con todos los requisitos legales.

Otra controversia de Cabify son las altas comisiones de hasta el 25% que se lleva la plataforma por el servicio de intermediación entre los conductores de los coches y los clientes. Aún así, en el 2015, logró unos ingresos netos de 5,4 millones de euros en España.

La clave de la ingeniería fiscal de las grandes multinacionales como en este caso de Cabify es el precio de transferencia o royalties el dinero que las filiales deben pagar a sus empresas matrices, dueñas de la propiedad intelectual (desarrollos tecnológicos, apps…). Es por ello, que muchas filiales elevan el precio de transferencia sobremanera para disminuir los beneficios que se consiguen en España y tributar mucho menos en el Impuesto de Sociedades.

 

Uber se apunta al ‘sándwich holandés’.

A diferencia de Cabify, Uber fue creada en Estados Unidos y al igual que otras multinacionales compatriotas como Google, Apple, o Amazon ha optado por una planificación fiscal muy parecida. La filial española de Uber (Uber Systems Spain) dispone de una matriz en Holanda, una famosa BV (Besloten Vennootschap) o lo que es lo mismo Sociedad de Responsabilidad Limitada Privada Holandesa. Dispone de una tributación muy favorable.
Por ello, todos los ingresos de su actividad comercial se centralizan en la BV. Más tarde, se envía todo el dinero a la central, en Estados Unidos, por medio del pago de royalties en concepto de la explotación de la propiedad intelectual, dejando solo un 1% de beneficios en la sociedad holandesa. Gracias a las leyes holandesas este tipo de pagos están exentos. Por ello, Países Bajos bien puede considerarse un pozo dentro de la Unión Europea por donde escapan grandes cantidades de fondos hacia las empresas tecnológicas en Estados Unidos e Irlanda.

Abrir el chat