La evasión fiscal de los ricos por encima de la del resto de los contribuyentes

Se estima que el 10% del PIB mundial se esconde en paraísos fiscales, aquellos países que no cobran impuestos y que ocultan la identidad de los titulares de sociedades offshore que en ellos se crean. Según el Tesoro de Estados Unidos, aproximadamente el 10% de la renta variable emitida por las mayores compañías del país se gestiona desde territorios offshore, 10 veces más que la de los años 40.

El Senado de Estados Unidos cifra en un 95% las cuentas no declaradas al fisco americano que han sido abiertas en bancos suizos como UBS y Credit Suisse por ciudadanos estadounidenses, un 15% más que el patrimonio albergado en Suiza por ciudadanos europeos que también resulta opaco a sus haciendas nacionales.

Hasta el momento, los expertos estudiaban la evasión fiscal a través de auditorías aleatorias estratificadas según la renta, que han revelado las altas tasas de evasión de pequeñas empresas y autónomos. De esta manera, la Hacienda de Estados Unidos calcula que la mitad de la brecha fiscal norteamericana, es decir, la diferencia entre los impuestos potenciales y los efectivamente recaudados, procede de los impuestos defraudados por los autónomos y los pequeños negocios.

Sin embargo, estos controles arbitrarios no permiten descubrir la evasión fiscal de los más ricos debido al pequeño tamaño de las muestras utilizadas y por la elevada sofisticación de las técnicas de ingeniería fiscal accesibles a éstos. Este ha sido el motivo que ha llevado a Gabriel Zucman, economista francés y profesor en la Universidad de Berkeley a estudiar junto a Anette Alstadsaeter, de la Universidad de Noruega y a Niels Johannsen, de la Universidad de Copenhage, la evasión fiscal de las mayores fortunas.

Para ello, han utilizado los datos fiscales de países como Noruega, Suecia y Dinamarca, con unos bajos niveles de fraude tributario. Estos datos los han cruzado con la información sobre paraísos fiscales proporcionada por los Papeles de Panamá, la lista Falciani y las diversas amnistías fiscales aplicadas en los países escandinavos.

El estudio concluye que la evasión fiscal se dispara en el caso de los más ricos. Aquellos que acumulan un patrimonio superior a los 40 millones de dólares netos, evaden en paraísos fiscales el 30% de sus ingresos personales e impuestos patrimoniales. Es decir, los más acaudalados defraudan 10 veces más que el resto de los contribuyentes.

Además, la investigación revela que el patrimonio offshore está muy concentrado. Ese 0,01% de escandinavos, que incluye a las 330 mayores fortunas de Noruega, posee el 50% de la riqueza de los tres países ubicada en paraísos fiscales.

A más evasión fiscal, más desigualdad

Los autores de este estudio resaltan que el aumento del patrimonio de los más adinerados no estimula en sí la evasión fiscal, sino que el fraude agrava la desigualdad al concentrar la riqueza en unas pocas manos.

Este estudio también cita el caso de Estados Unidos, donde el porcentaje de riqueza en manos de aquellos con patrimonios por encima de los 20 millones de dólares ha incrementado del 7% en los años 70 al 22% en la actualidad. Según los expertos, los niveles de desigualdad de Noruega, Suecia y Dinamarca son comparables a los de Francia, pero inferiores a los de Estados Unidos.

Cruce de datos

De los datos de los contribuyentes escandinavos y los datos de la lista Falciani, se desvela que el 1% de quienes superaban los 44.5 millones de dólares de patrimonio evadían impuestos a través del HSBC, 13 veces más que aquellos que sólo poseen un patrimonio de entre dos y tres millones de dólares.

En el caso de los Papeles de Panamá, las sociedades offshore creadas por el despacho Mossack Fonseca, la probabilidad de tener una de estas sociedades pantallas es del 1.2% entre las mayores fortunas.

Las amnistías fiscales fomentan la recaudación

Sobre las amnistías fiscales aplicadas en Noruega y Suecia, los datos descubren que los patrimonios de entre uno y tres millones de dólares están sobre representados en la muestra, pero, el número de ultra ricos acogidos a estas medidas equivale al 14%.

En el caso de Noruega, la amnistía fiscal para quienes voluntariamente declararan el patrimonio oculto en paraísos fiscales se empezó a aplicar en los años 50, pero sólo a partir de 2007 el número de los que se acogieron a esto aumentó de forma significativa después de que saliera a la luz que el alcalde de Oslo poseía cuentas en Suiza.

También fue decisivo el hecho de que Suiza, Luxemburgo y Singapur aceptaran intercambiar información fiscal, primero si se lo requerían otros países, y después, de forma automática.

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