Según fuentes del Ministerio de Economía, Banco Popular agotó su liquidez en horas de oficina. En ese momento, el presidente de la entidad alertó a Luis de Guindos de que el banco se había quedado sin garantías para pedir la línea de liquidez de emergencia (ELA) al Banco de España. Sin embargo, este dato nunca debería haber ocurrido. Al no haberse desmentido esta declaración, este dato levanta todo tipo de dudas sobre la conducta de los supervisores europeos y sobre la propia Unión Bancaria.

¿Cómo puede un banco quedarse sin liquidez?

Que un banco se quede sin liquidez en un sistema monetario moderno es un hecho dramático. Antiguamente, cuando el dinero era un objeto físico, se movía en furgones blindados, pero hoy en día esto es difícil de ver ya que en su mayoría las transacciones son electrónicas. Y esto hace más fácil la fuga de depósitos sin tener que hacer cola en la sucursal bancaria.

El mayor beneficio de esto es que la provisión de liquidez a una entidad financiera por parte del banco central es inmediata e ilimitada. Siempre y cuando, el banco tenga suficiente colateral de calidad para usarlo como garantía de liquidez prestada por el banco central.

El colateral es un activo que sirve como garantía frente a la concesión de un crédito, emisión de bonos o cualquier otra operación financiera. La calidad del respaldo del colateral dependerá de la calificación crediticia de éste y de su buen comportamiento.

En el caso del Banco Central Europeo, cuando un banco agota su colateral admisible, puede acudir a su banco central nacional y usar colateral de menor calidad a cambio de ELA. Que el Banco Popular estuviese tomando ELA del Banco de España significa que este banco central estaba al corriente de que el Popular se había quedado sin activos líquidos de alta calidad. Y si lo sabía el Banco de España, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), también debía de saberlo. Es de esta manera que un banco moderno se queda sin dinero, cuando se queda sin activos sanos.

Regulación Basilea III

Tras la crisis financiera de 2008-2009, los reguladores internacionales definieron unos requisitos mínimos de liquidez, dentro de la llamada regulación Basilea III. Uno de estos requisitos es que la ratio de cobertura de liquidez (LCR) que exige un banco tenga activos líquidos de alta calidad en cantidad suficiente para hacer frente al 100% de las necesidades de liquidez de los próximos 30 años, sin financiación externa.

Esta ratio se calcula a diario y se informa de ella a la alta dirección del banco y en algunas ocasiones, al supervisor. Esto hace imposible que un banco que mantenga su LCR por encima del 100% se quede sin liquidez de un día para otro.

Para que ocurriese esto es necesario que en un menos de un día se retiren depósitos electrónicamente en exceso de las necesidades de liquidez de todo el mes siguiente. En el caso de Banco Popular, su alta dirección y el supervisor permitieron que su LCR se acercase al 0%.

¿Poca supervisión bancaria europea?

En condiciones normales, el supervisor suele pedir información de liquidez mensual. Sin embargo, Banco Popular estaba bajo vigilancia desde hacía semanas. Y según las fuentes citadas, esta entidad había pedido al Banco de España liquidez de emergencia. Lo que pone en entredicho la actuación de la Unión Bancaria al no vigilar a diario los informes internos de liquidez del Popular sabiendo que el banco estaba tomando ELA.

Cuando el Popular comenzó a tomar ELA, se estima que 2.000 millones de euros el pasado lunes, el supervisor tenía que haber pedido una estimación diaria de las garantías que le quedaban, el llamado colateral. Al haberse agotado la liquidez tras consumir otro 1.600 millones de euros de emergencia, nadie pidió la estimación al banco.

De esto se puede deducir que, o bien Banco Popular no estaba reportando diariamente su ratio de liquidez o que la alta dirección del banco no la tenía en cuenta, o que el supervisor europeo no la pedía o que el Banco de España no comunicó al supervisor que Popular estaba tomando liquidez de emergencia.

¿O un mal funcionamiento de la Unión Bancaria?

La llamada de Saracho a Guindos a las tres de la tarde del martes revela que se permitió funcionar al Banco muy por debajo del requisito obligatorio mínimo de liquidez durante semanas.

Y el resultado ha sido, 6.000 millones de euros en acciones y 2.000 millones en bonos convertibles, preferentes y subordinados amortizados a valor cero. Un hecho que constata el mal funcionamiento de la Unión Bancaria Europea.

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