¿Están los bancos preparados para implementar los sistemas de Intercambio Automático de Información?

La implementación de esta nueva normativa para evitar la evasión fiscal, el Intercambio Automático de Información, está suponiendo un verdadero desafío para las entidades financieras en los últimos años.

2017 es un año fundamental para los sistemas de declaración asociados a los intercambios automáticos de información que exige la Ley de Cumplimiento tributario de cuentas extranjeras, más conocido como FATCA y la regulación CRS para todas las entidades financieras, así como para aquellas que custodian valores estadounidenses.

FATCA

El 31 de mayo de 2017 fue la fecha límite para la presentación de la primera declaración completa del régimen (modelo 290), de FATCA, relativa a clientes estadounidenses. Con esto, finaliza así el proceso escalonado iniciado en 2015 a través del cual se ha añadido la información en las declaraciones a las que estaban obligadas las entidades financieras. Se han incluido importes brutos por la venta de valores, a parte de la información que ya se venía reportando en relación con saldos de cuentas y pagos.

Además, las entidades registradas ante las autoridades fiscales estadounidenses deberán obtener durante este año, el número de identificación fiscal estadounidense de todos sus clientes norteamericanos. Las autoridades fiscales de Estados Unidos podrían no admitir clientes estadounidenses sin dicho número en el intercambio de información a efectuar en 2018 respecto de 2017.

CRS

En relación con el sistema CRS, la primera declaración de todos los saldos y pagos efectuados en cuentas de residentes fiscales en países con los que España ha determinado el intercambio automático de información se efectuó hasta el 31 de mayo de 2017. La información a declarar en CRS coincide con la que se declara por FATCA, sin embargo, en CRS no hubo un proceso escalonado en cuanto a la información a reportar por lo que la primera declaración incluyó la información requerida.

Debido a la amplitud de clientes a reportar, se ha requerido la automatización de estos procesos y de sistemas para lograr su cumplimiento en entidades con un número significativo de clientes.

En este año además, finaliza el plazo para clasificar a todos los clientes, personas físicas con posiciones inferiores a un millón de dólares y personas jurídicas que las entidades financieras tenían antes del 1 de enero de 2016, fecha en la que entró en vigor CRS en España.

Es este 2017, el año clave en relación con los sistemas mencionados anteriormente y en el que las entidades financieras deberán enfrentarse a estas nuevas cargas administrativas con el objetivo de poner fin a la evasión fiscal. ¿Están preparados los bancos para hacer frente a este cambio?

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