Si tiene patrimonio y paga muchos impuestos, cambie de residencia fiscal

Un país grava a sus ciudadanos con impuestos en la medida en que éstos son residentes fiscales de allí. De aquí, la necesidad de evitar ser residente fiscal en aquellas jurisdicciones de alta tributación y serlo en paraísos fiscales con bajos o nulos impuestos.

Para determinar la residencia fiscal es importante la posesión de activos o el patrimonio, ya que, hay que evitar poseer éstos en el país del que no se quiere ser residente fiscal. Por lo que, es necesario poner estos activos a nombre de una sociedad offshore de manera que no figure nada a su nombre. Incluso, podrá disfrutar de éstos aunque estén a nombre de una compañía o se alquilan, como un coche o un bien inmueble.

La principal idea es poseer los mismos bienes pero bajo una figura diferente a la propiedad del dominio, lo que evitará responsabilidades fiscales a usted. Si obtiene por ejemplo, ingresos en otro país, o los domicilia allí y en su país de origen no tiene ninguna propiedad, sólo la arrienda, ayuda a que no se concrete la residencia fiscal, bastando sólo con no permanecer en el país más de 180 días en un año fiscal.

Cuando es residente fiscal, debe tener en cuenta que es obligatorio declarar ingresos y patrimonio, tanto los poseídos en el país como los que tenga en el extranjero, de ahí que resulta importante no ser residente fiscal, ya que no habrá obligación de declarar nada si no tiene propiedad u obtiene ingreso en dicho país.

Tener los activos a nombre de una sociedad offshore o de un tercero, tiene la ventaja de que no están al alcance de su agencia tributaria, siendo una excelente forma de protegerlos de aquellos que quieran apoderarse de ellos.

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