En los últimos años, Panamá se ha visto envuelta en numerosos escándalos de corrupción y por el estallido del caso conocido como Papeles de Panamá, una filtración de más de 11 millones de documentos del bufete de abogados Mossack Fonseca que desveló el uso de sociedades offshore anónimas para evadir impuestos. Esta trama le causó al país daños en su reputación y le obligó a endurecer sus leyes contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

El ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Dulcidio De La Guardia, asegura que tras un año del escándalo, el país carga aún con las secuelas de una designación “injusta, hecha claramente para dañar”, ya que, a su juicio, se había demostrado que ese problema no afectaba únicamente al país sino a más jurisdicciones offshore.

El país, mucho antes de los Papeles de Panamá había anunciado cambios sustanciales en sus regulaciones del sector financiero para salir de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), donde había sido incluido en 2014. Tras la filtración, las autoridades del istmo tuvieron que reforzar sus esfuerzos para no caer en dicha lista de la que consiguió salir en febrero del año pasado.

“En 2014 nosotros dijimos que la principal amenaza de la economía de Panamá es que no fuera utilizada por el crimen organizado para llevar a cabo delitos o blanquear capitales. Por eso trabajamos con el sector privado para enfrentar las deficiencias”, recuerda De La Guardia.

Los contrapuntos de Panamá

Panamá realizó avances en materia regulatoria y de apertura al intercambio automático de información fiscal que le valieron para ser excluido de la lista de países no cooperantes del GAFI, a principios de 2016.

Sin embargo, 2016 fue un año difícil ya que tuvieron que lidiar con las secuelas de numerosos casos de corrupción cometidos por el gobierno anterior, así como con las presiones de aparecer en la lista de países que habrían recibido más de 59 millones de dólares de parte de la constructora brasileña Odebrecht para el logro de proyectos de infraestructura entre 2010 y 2014.

Panamá, entre los más dinámicos

Más allá de los escándalos, Panamá se mantiene como uno de los países más dinámicos del continente, pese a que en los últimos tres años mostró una desaceleración, atribuida en parte, a un entorno económico global más adverso.

En 2016, la inversión extranjera directa sobrepasó los 5.000 millones de dólares, una cantidad que duplicó lo alcanzado en 2015 y que posicionó a Panamá como el país de Centroamérica que más dinero recibió en ese concepto.

“Los escándalos debieron haber afectado de forma directa a nuestro sistema bancario, a nuestra plataforma de servicios, pero eso no ha sucedido, así que Panamá ha demostrado que es sólida”, sentencia el viceministro de Comercio Exterior, Néstor González.

Por el momento, las autoridades se han fijado como prioridad mantenerse fuera de lista de paraísos fiscales del GAFI y de países como Francia, así como pasar la última evaluación en sitio del GAFILAT y mantener el interés de los inversores.

Como parte de esta estrategia, una de las últimas decisiones ha sido la firma de la Convención sobre Asistencia Administrativa Mutua que le garantiza intercambio de información fiscal con más de 100 jurisdicciones.

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