El lado offshore del Villareal C.F.: cómo se mueve el dinero en el fútbol

El Villareal, un equipo aparentemente pequeño que fue capaz de llegar a una semifinal de Champions no escapa de la tentación de operar offshore. Diez años después de los grandes éxitos de este equipo, la Audiencia Nacional ha revelado la existencia de pagos a jugadores que disponían cuentas offshore en Suiza y la existencia de sociedades offshore en Holanda y Belice con la intención de eludir los impuestos españoles.

Desde el club más grande hasta el Villareal, todos han tenido algún encuentro con sociedades y cuentas offshore. Ante estas acusaciones el club castellonense ha intentado apelar la multa que le ha impuesto Hacienda de 2,55 millones en concepto de impuestos no pagados al fisco español. Y lo ha conseguido porque, finalmente, la Audiencia ha declarado prescrito la mitad del ejercicio 2005.

 
El dinero opaco del fútbol

Con esta sentencia se puede observar con detalle cuáles son las operaciones que se realizaban en la época en la que se realizaban pagos offshore. Éstos se realizaban tanto a agentes por actividades desconocidas como a los propios jugadores que recibían sus sueldos en otros países pese a jugar en España.

Es interesante como ha cambiado la forma en que Hacienda trata este tipo de casos puesto que hace diez años estos casos no eran tratados por la vía penal ya que no se consideraban delito fiscal, sino que se tramitaban por la vía contencioso-administrativo.

En 2003, Riquelme fue cedido del Barça al Villareal “gratuitamente”. Sin embargo, las apariencias engañan, pues el pago se produjo a través de una sociedad holandesa Play Internacional BV. Esta sociedad actuó de intermediaria en la transacción por la que cobró una comisión.

Esta sociedad holandesa, más tarde, vendió por 500.000 dólares los derechos de imagen de Riquelme a Baleno, una firma de Belice que sería la que recibiría los 10 millones en concepto de derechos de imagen del futbolista por parte de TV3.

Los pagos en sociedades holandesas a los jugadores se realizaban con la intención de evitar pagar a la Hacienda española el 45% en concepto de impuestos por estos ingresos. Si por ejemplo el pago es de 1 millón de euros, en España recibiría 550.000 euros, mientras que cobrando en Suiza se llevaría 700.000 euros.

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