Etimológicamente hablando, el término de paraíso fiscal nació de un error de traducción del inglés al francés y al español. En su origen, la expresión referida a los territorios en los que se aplica un régimen tributario favorable a las empresas y personas que no residen allí es tax haven, ‘refugio fiscal’. Sin embargo, los franceses confundieron la palabra original haven (refugio) con heaven (paraíso), lo que derivo en la palabra ‘paradis fiscal’, o lo que es lo mismo, paraíso fiscal.

Los paraísos fiscales se remontan a la actividad de los piratas y bucaneros de los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, su germinación más notable tuvo lugar en el año 1957, cuando se promulgaron unas leyes británicas que favorecieron la aparición de territorios offshore, es decir, de baja o nula tributación y fuera de sus costas, como las denominadas Islas del Canal.

Y en la década de los 60 con el proceso descolonizador y de reindustrialización de las grandes potencias tras la II Guerra Mundial, estas jurisdicciones offshore florecieron  y se convirtieron en lo que hoy en día se conocen como paraísos fiscales.

En esa época, algunos países decidieron implantar sistemas fiscales que atrajeran el capital privado. Antes de la gran guerra mundial, Suiza y Liechtenstein abrieron el camino. En 1934, el secreto bancario impuesto por el país helvético sirvió para dar cobijo al capital que los judíos sacaron de la Alemania nazi.

Las razones que llevaron a estos países a crear sistemas de fiscalidad especial son variados. Por ejemplo, algunos pequeños estados que fueron antiguas colonias de potencias mundiales lo hicieron para obtener recursos. Otros países, como Holanda, Luxemburgo, Suiza o Isla de Man, para buscar competitividad fiscal. Y Costa Rica, Hong Kong o Panamá, para fomentar la opacidad fiscal de sus economías.

Características de los paraísos fiscales

Los paraísos fiscales poseen cuatro grandes características que los diferencian de las jurisdicciones onshore, o de alta tributación:

  1. Fiscalidad nula o muy reducida. No se grava toda la riqueza, ni el consumo a través del IVA. La carga fiscal de ciudadanos y empresas es inexistente.
  2. Normativas financieras flexibles, que permiten la existencia del secreto bancario, regulación laxa creada por Suiza en 1934 que permite proteger a los clientes de los bancos así como las transacciones que realicen.
  3. Sistema regulatorio de carácter dual que favorece y atrae la inversión extranjera. En estos países conviven regímenes fiscales contrapuestos según la nacionalidad del evasor.
  4. Negativa al intercambio de información tributaria con otros países. En estos territorios los datos personales de propietarios o accionistas de las empresas no figuran en registros públicos, se permite además el uso de testaferros.

¿Cómo funcionan los paraísos fiscales?

Grandes empresas de todo el mundo deciden buscar la protección para su capital, a la vez que reducen su factura fiscal, en los paraísos fiscales y para ello, crean una o varias sociedades holding. De esta forma, eluden cualquier tipo de impuesto cuando los dividendos generados van a parar a las arcas del paraíso. Este es el modelo elegido grandes multinacionales.

Sin embargo, no son los únicos que se aprovechan de estos. Los particulares también hallan en estas jurisdicciones la forma para eludir la acción del fisco. Su dinero se encuentra a buen recaudo en éstos, gracias a la opacidad informativa que garantizan sus normativas y al secreto bancario amparado en muchos de estos territorios por la ley. Estos optan por sociedades offshore que permite preservar en todo momento la confidencialidad de la compañía y de sus miembros.

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