Canadá es una de las jurisdicciones más opacas del mundo cuando se trata de identificar a los propietarios de empresas privadas y fideicomisos. Algunos expertos aseguran que se requieren controles más rigurosos para obtener una tarjeta de la biblioteca que para establecer una empresa en el país.

Cualquiera puede abrir una sociedad offshore en Canadá y mantenerse en el completo anonimato. Si bien las empresas que cotizan en bolsa están obligadas a revelar a los principales accionistas, las empresas privadas solo necesitan tener en cuenta a sus directores, lo que permite que aquellos que poseen, controlen o se benefician de la empresa permanezcan en la sombra.

La mayoría de las provincias del país, permiten directores y accionistas nominados. A éstos no se les exige revelar que están actuando en nombre de otra persona.

Según un estudio, Canadá se encuentra entre los 60 países más fáciles dónde establecer una sociedad offshore junto a algunos estados de Estados Unidos, como Delaware o Nevada.

En 2014, los miembros del G20, incluido Canadá, prometieron mejorar la transparencia en torno a la propiedad de las personas jurídicas. Gran Bretaña fue una de las primeras en actuar, estableciendo una base de datos pública de propietarios y de quienes controlan las empresas. Los países miembro de la Unión Europea pronto comenzaron a hacer lo mismo, al igual que Australia y Sudáfrica. Sin embargo, poco se ha hecho en Canadá.

Se espera que los bancos y las compañías de seguros de vida tomen medidas razonables para obtener las identidades de los propietarios de las empresas con las que mantienen relaciones. Pero estas instituciones tienen una capacidad limitada para verificar la información que se les proporciona. La falta de transparencia obstaculiza la capacidad de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y las autoridades tributarias para investigar el producto del delito.

Un informe de 2016 descubrió que casi la mitad de las 100 viviendas más caras de Vancouver, que se encuentra entre los mercados de vivienda menos asequibles del mundo, se compraron con compañías pantalla, fideicomisos o nominados.

Los archivos de Mossack Fonseca, filtrados en 2016 como parte de la investigación de los Papeles de Panamá, revelaron que Canadá se está vendiendo a través del lavado de dinero por intermediarios extranjeros, como una jurisdicción donde se pueden llevar las finanzas ilícitas y que se pueden limpiar como la nieve pura.

El sólido estado de derecho de Canadá permite que las empresas registradas en el país tengan menos probabilidades de atraer el escrutinio de los gobiernos extranjeros, las autoridades fiscales o los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Y eso es exactamente lo que los intermediarios extranjeros están vendiendo: la imagen limpia de Canadá.

Una investigación de Toronto Star y Canadian Broadcasting promociona los beneficios de Canadá como un destino offshore. Y catalogan al país como un nuevo jugador en el mundo de las sociedades offshore.

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