De los 365 días del año, trabajamos 178 completos para pagar impuestos

El 27 de junio se celebró el Día de la Liberación Fiscal. Un día donde según cálculos de Civismo, el contribuyente medio ha llegado a punto que ya ha generado suficiente renta para hacer frente a sus obligaciones tributarias anuales, como es el IRPF, IVA, cotizaciones sociales, o Impuestos Especiales.
O lo que es lo mismo, el año se divide en dos partes. Algo más de 6 meses dónde trabajamos para pagar, literalmente, impuestos y otros 6 meses donde empezamos a trabajar para nosotros mismos y no para el Estado.
De los 365 días al año, dedicamos 178 a pagar impuestos. Si sumamos los típicos 30 días naturales de vacaciones de promedio, nos quedan casi 160 días de trabajar para ganar dinero sin tener porque pagar impuestos. Aquella frase de “me paso media vida trabajando” es tal real como atestiguan estos datos.
Cabe destacar también que el numero de días que dedicamos a pagar solamente va variando de un año a otro y todo en función de las diferentes medidas con impacto fiscal que se adoptan por parte del Gobierno en funciones. En 2019, por ejemplo, ha aumentado en una el número de jornadas necesarias para pagar las cotizaciones sociales, llegando hasta los 103 días y todo debido a la última subida del salario mínimo interprofesional (SMI) que alcanza en España los 900 euros.
Otro dato reseñable es que en 2019 también necesitamos un día menos, ahora 34, para pagar el IRPF, gracias a medidas tomadas por la Administración Central y por las comunidades autónomas.

Diferencias entre CCAA y edades

Pero ojo, no todos pagamos lo mismo. Esta liberación fiscal o trabajar para pagar impuestos llegó antes a Ceuta y Melilla el pasado lunes 24. En el otro lado de la moneda, se encuentran Cantabria que tendrá que esperar hasta julio, concretamente hasta el 3, y Cataluña hasta el 5.
De cada 100 euros que paga el empresario en coste laboral, el ocupado de entre 16 y 29 años cobra 66,55, lo que equivale a una ‘cuña fiscal’ del 33,45% siendo el único tramo de edad que ha experimentado una rebaja respecto al año pasado.
Para los trabajadores de entre 30 y 44 años, la retribución neta se queda en 62,50, a causa de una ‘cuña fiscal’ del 37,5%. Los que tienen entre 45 y 64 años reciben de esta cantidad sólo 61,66 euros, debido a la ‘cuña fiscal’ más elevada por tramos de edad: un 38,34%. Por último, entre los mayores de 65 años, la fiscalidad directa se traduce en que, de cada 100 euros, se ingresan 88 de forma efectiva. En este caso, la ‘cuña fiscal’ es más reducida, de un 12,03%, por la ausencia de presión de las cotizaciones sociales.
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