¿Sabías que Hacienda puede entrar en casa de autónomos y pymes?

Imagínate que un buen día estás en casa, trabajando en tu despacho y llaman a la puerta. Y no, no es un vecino pidiéndote algo o el correo subiéndote un paquete de una compra online es ¡Hacienda! ¿qué hacer en estos casos? Porque sí, Hacienda puede visitar a autónomos en sus casas y visitar el domicilio de pymes. Presta atención…

La pregunta es esta: ¿crees que si Hacienda detecta irregularidades en tus cuentas, puede entrar sin permiso en tu domicilio? Hace escaso medio año, allá por mayo del 2019, un grupo de pymes recibió una comunicación de la Agencia Tributaria en la cual se indicaba que habían detectado irregularidades en sus registros. En dichas comunicaciones también se les informaba de que desde el año 2016 tenían acceso a las entradas y salidas de las cuentas bancarias de los contribuyentes.

Muchos autónomos empezaron a asesorarse sobre estas comunicaciones y corrió el rumor de que Hacienda podría personarse físicamente en el domicilio fiscal de estos trabajadores. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Andalucía emitió una sentencia reveladora donde establecía la obligatoriedad en la evaluación de la legitimidad de la intervención por parte de Hacienda. O lo que es lo mismo, sin consentimiento del declarante o sin autorización por parte del juez, Hacienda no podría entrar en el domicilio de éstos ya que podría afectar a un derecho fundamental.

Sin embargo, debemos tener en cuenta la Ley General Tributaria. Y es que en uno de sus apartados pone de manifiesto que en los procedimientos de aplicación de los tributos puede ser preciso entrar en el domicilio de la empresa a efectuar registros siempre y cuando la Administración Tributaria obtenga previamente el consentimiento de la persona afectada o, en su caso, una autorización judicial.

¿Qué hicieron estos trabajadores para ser objeto de investigación?

Lo que suele pasar en estos casos: Hacienda detectó bajos resultados declarados por parte de la empresa en sus declaraciones, es decir la rentabilidad que la empresa obtenía de sus ventas, era baja en comparación con lo que declaraba por lo que presuntamente podría haber una ocultación de ventas.

En estos casos la mayoría de las ventas se realizaron a particulares, que no declaran en el modelo 347, por lo que Hacienda no disponía de la información de dichas ventas o también se plantearon que la empresa había decidido no ingresar en bancos la mayor parte de su efectivo. Hacienda lo que hizo fue requerir una autorización judicial para poder entrar en el domicilio fiscal de la empresa y llevar a cabo los registros en búsqueda de irregularidades.

Sin embargo, nos encontramos con una disyuntiva que aún no tiene una resolución final y que tendrá que dictaminar el Supremo con el objetivo también de crear jurisprudencia al respecto. Y si, efectivamente, la norma debe mantener el objetivo de requerimiento judicial o permiso del afectado y si es suficiente razón para exigirlo que, a partir de esos datos, Hacienda pueda pensar que exista fraude fiscal.

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