El origen del secreto bancario

El desarrollo del principio del secreto bancario suizo inició su construcción antes de 1934, cuando fue editada la ley federal bancaria suiza que regulaba además de la actividad bancaria en el país, el secreto bancario, así como las penalidades derivadas de su violación. Una ley que le dio mayor fuerza a las prácticas bancarias antes ejercidas, al establecer una protección jurídica completa, en el sentido de que la ley bancaria se encuentra bajo la égida de la legislación penal mas allá de la civil ya observada anteriormente.

Muchos autores abordan la construcción histórica del secreto bancario a partir de la protección de fondos depositados por víctimas judías del nazismo. Sin embargo, se demuestra que tal percepción es especialmente legendaria, porque en realidad, las autoridades suizas observaron que la seguridad encontrada en territorio helvético es un fuerte atractivo de capitales extranjeros, factor ese que influenció la política suiza tanto interna cuanto externa. La adopción del secreto bancario por Suiza marcó inclusive su relación con otras naciones, generando conflictos y tensiones entre ellas.

Continuando con su construcción de Regímenes de Baja Tributación, adentremos en el momento crucial que genuinamente impulsó su desarrollo alrededor de los sesenta. Por lo tanto, se hace necesario comprender la formación del Euromercado y sus Eurodólares , que justifican la gran importancia del Imperio Británico, y, más concretamente, de Londres a la formación de regímenes de baja tributación, una ciudad que hasta hoy es reconocido como un importante centro financiero mundo.

Aparición del Euromercado

La aparición de este Euromercado, doctrinalmente, se presenta polémico, sin embargo, mayores indicios apuntan que su origen es de 1957, cuando George Bolton, alto executivo del Banco de Inglaterra, asume la dirección de la BOLSA (Bank of London and South América). En ese momento, Bolton, teniendo en cuenta la disminución del clásico patrón oro (vinculado al poderío de la moneda británica) a favor del dóla (y la clara hegemonía norte americana después de la segunda guerra), vio la importancia del comercio internacional que se “efectuó” en la ciudad de Londres, en detrimento de que fuera financiado por libras esterlinas. O sea, es fundamental que las operaciones internacionales pasen por Londres independientemente de la moneda de transacción.

Para consolidar Londres como centro financiero mundial sería necesario operar con dólares y no solamente con libras. Por lo tanto, Bolton decide desacatar los compromisos externos asumidos por las entidades bancarias. También apartó la vigilancia de los bancos centrales, característica típicamente visualizada bajo el régimen de Bretton Woods.

Así, la Bolsa de Valores pasa a ejercer sus actividades internacionales en dólares y no en libras. En el año anterior a ese cambio, el gobierno británico, frente a la crisis por la privatización del Canal de Suez en 1956 (entonces perteneciente a Inglaterra), comenzó a imponer restricciones a la utilización de libras en los créditos comerciales entre los no residentes. Dada esta limitación y ante las pérdidas contra los grandes bancos comerciales, comenzaron a utilizar el dólar en sus relaciones internacionales, alegando que tales transacciones no ocurrían bajo influencia de la balanza de pagos británica.

Por lo tanto, se supo, con el control del Banco de Inglaterra, que las transacciones en moneda extranjera de las partes no residentes no serían considerados como realizadas en territorio británico. En consecuencia, si se producen estas operaciones en Londres, pero las autoridades británicas no consideran así, no hay otra autoridad competente para regularlas. Nace en Londres un espacio libre de la regulación , el Euromercado, precursor de lo que se conoce como el mercado financiero offshore.

El Euromercado empieza a ganar fuerza y, en 1964, por medio de la cooperación de los tres mayores bancos norte americanos (CITIBANK, Chase Manhattan y Bank of América)pasa por una significativa ampliación. Tanto los bancos norte americanos, como canadienses, ante las ventajas de operarse en territorios británicos, comienzan a expandir sus negocios no solamente en Londres, más principalmente en las islas vinculadas a la corona británica que además de tener las mismas ventajas londrinas, estaban en privilegiada ubicación con relación a su fuso horario. Visualizase el lanzamiento de esas pequeñas islas a la mundialización financiera, y su decurrente importancia como centros offshore.

 

 

 

 

 

 

 

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