¿Todos los centros financieros offshore son paraísos fiscales?

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La respuesta a esta pregunta puede generar cierta controversia y opiniones encontradas.  Hay que tener en cuenta las características de cada uno de ellos, porque es muy importante de cara a una planificación fiscal más eficaz. Aquí te resolvemos algunas de tus dudas.

Un centro financiero offshore puede ser definido como un país o jurisdicción que ofrece servicios financieros a no residentes en una escala mucho más significativa que el tamaño y la financiación de su economía nacional. Como ejemplos podríamos citar: Hong Kong, Singapur, Islas Caimán, Bermudas, Luxemburgo, Jersey, Isla de Man, Reino Unido, Holanda, Austria, entre otros.

Abrir una empresa offshore es relativamente sencillo y suele realizarse en un plazo de 24 horas a 7 días confiando en profesionales como Foster Swiss y siempre dependiendo de la jurisdicción elegida. Los requisitos básicos son los siguientes: elegir una jurisdicción de acuerdo con sus objetivos; realizar las gestiones a través de un Agente Registrado; en general, no se requiere socios con domicilio en el país (pero hay excepciones); normalmente se necesita un accionista (no-residente); un director (como mínimo); una secretaria (persona física residente o corporativo local); un auditor (s) exigible en algunos países y, por último, un certificado de registro de negocios.

Es importante dejar claro que tener una cuenta offshore o hacer una planificación fiscal internacional para reducir la carga tributaria no es ilegal y mucho menos caracteriza evasión fiscal. Obviamente, hay que seguir la normativa legal disponible para no tener sorpresas. Por ejemplo, cualquier ciudadano europeo puede tener una cuenta bancaria en las Islas Caimán o incluso poseer una empresa en esta jurisdicción, desde cuando informe a las autoridades de su país.

¿A qué tipo de empresas les conviene más ser una empresa offshore?

Las empresas offshore pueden ser utilizadas por individuos y corporaciones en actividades de comercio internacional, inversión offshore, compra y/o posesión de bienes inmuebles en el extranjero, titularidad de la propiedad intelectual, protección de activos, offshore e-business, reubicación de personal en el extranjero.

Realmente para la empresa que está en proceso de internacionalización la planificación fiscal internacional es crucial para su éxito. La primera persona que hay que contratar, cuando se está planteando internacionalizarse, es un profesional especialista en fiscalidad internacional. Normalmente utilizar una estructura fiscal con empresas offshore puede mejorar y mucho la competitividad internacional de la empresa. Sobre todo, de las pequeñas y medianas que, al final, son las que menos utilizan estas posibilidades.

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