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Creación de trust y fundación en Liechtenstein

Un trust es una relación jurídica creada por una persona (settlor) en virtud de la cual cede una propiedad a otra de su confianza (trustee) para que la administre en beneficio de terceros (beneficiarios) o una finalidad específica.

Los bienes transferidos al trustee devienen de su titularidad, pero en beneficio exclusivo de los beneficiarios, frente a quienes ostenta una obligación de tipo personal. El trustee tiene una propiedad, por ende, nominativa o legal sobre dichos bienes, pero con la obligación de administrarla en pro de los beneficiarios y bajo las prerrogativas estipuladas por el settlor en el documento constitutivo.

El Principado de Liechtenstein es la única jurisdicción del derecho continental que tiene plenamente asumida la figura jurídica del “trust”. En efecto, desde 1.926 se regula en profundidad, del art. 897 al 932 de la Ley del Derecho de Sociedades y Personas (PGR), la institución jurídica del “trust”.

Así, se emplean diferentes tipos de trusts que sirven para los más diversos propósitos. Por citar algunos ejemplos, en el mundo empresarial pueden utilizarse para realizar inversiones conjuntas, para agrupar las participaciones de pequeños accionistas y así poder ejercer el derecho a voto en una junta de accionistas, para obtener ventajas fiscales, administrar las inversiones privadas de un cargo público y evitar el conflicto de intereses o para proteger ciertos bienes o rentas de acreedores.

En el ámbito privado, los trusts suelen utilizarse también para gestionar diferentes intereses particulares o familiares, así como para administrar derechos de carácter sucesorio.

A diferencia de la ley inglesa el Trust de Liechtenstein no tiene prohibida la acumulación de beneficios ni hay reglas contra su perpetuación permitiendo crear trusts de duración ilimitada. Dependiendo de si el objeto del trust prevé actividades comerciales deberán presentarse o no cuentas auditadas tal como ocurre con el Establecimiento.

FISCALIDAD DE LOS “TRUSTS” Y DE LAS FUNDACIONES DE LIECHTENSTEIN

Liechtenstein es desde siempre el lugar más reputado en lo que a Fundaciones de Interés Privado se refiere, pues ya desde la publicación en 1.926 de la Ley del Derecho de Sociedades y Personas (PGR) se contempla en sus artículos 525 a 570, la posibilidad de constituir Fundaciones de Interés Privado.

Los datos actuales son que existen más de 50.000 fundaciones de éste tipo en Liechtenstein, totalmente operativas y de una forma anónima. No se han relacionado nunca con casos de corrupción, algunas las han incorporado el staff de Foster swiss en los últimos 20 años. El Trust ó la formación de una fundación en ésta jurisdicción es una herramienta confirmada y fiable de protección de activos y anonimato usada por casi todas las grandes fortunas, especialmente de Europa. Le recordamos que éste tipo de proyectos requiere una adecuada planificación fiscal de la mano sólo de titulados y especialistas antes de encargar la estructura y que deberá contar con gestores especialistas en gestión y resolución de problemas en Liechtenstein. Somos especialistas en la incorporación de Fundaciones y trust en Liechtenstein y Panamá, principales y más confiables marcos regulatorios a nivel mundial para protección de activos.

El “trust” de Liechtenstein:

El Principado de Liechtenstein es la única jurisdicción del derecho continental (EU) que tiene plenamente asumida la figura jurídica del “trust”. Desde 1.926 se regula en profundidad, del art. 897 al 932 de la Ley del Derecho de Sociedades y Personas (PGR), la institución jurídica del “trust”. La principal diferencia destacable respecto a los “trust” anglosajones es que aquí no existe el límite temporal de 80 años, sino que “ pueden constituirse a perpetuidad.

Asimismo, en las Antillas Holandesas está en estado muy avanzado un proyecto de Ley sobre el “trust” que, según parece, es muy similar a la normativa de Liechtenstein.

aIV. FISCALIDAD DE LOS “TRUSTS” Y LAS FUNDACIONES

Aquí vamos a introducir simplemente unas reflexiones acerca de cómo deberían tributar los beneficiarios de un trust o fundación.

a) Impuesto sobre el Patrimonio:

¿A quién LE pertenece un trust o una fundación?. Y, los derechos de los beneficiarios de un trust o de una fundación, ¿Se pueden valorar económicamente?

Tanto el “trust” como la fundación son patrimonios afectos a un fin, y los derechos que pueda tener un beneficiario, tanto de un “trust” como de una fundación –excepto en ciertos casos– entran dentro de la categoría de los derechos personales o familiares y, dado que estos derechos no son susceptibles de valoración económica, un beneficiario jamás debe ser gravado por el impuesto sobre el patrimonio.

La excepción a lo anterior, que supondría que el beneficiario sí debe ser gravado por impuesto sobre el patrimonio, se daría cuando la fundación o el “trust” sean revocables, cuando el beneficiario sea Protector o miembro del Consejo, y cuando sea apoderado sobre los bienes. Entre estas situaciones extremas estamos ante una “zona oscura de interpretación”, de difícil clasificación y, por lo tanto, nada recomendable desde el punto de vista fiscal.

b) IRPF o ISD:

Hemos considerado que el trust o la fundación no forman parte del patrimonio del beneficiario, que éste no tiene derecho alguno económicamente evaluable sobre el trust o la fundación, entonces los ingresos que el beneficiario reciba de ellos deberían considerarse como donativos y, por lo tanto, tributarán por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones como si de un extraño se tratara.

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