Cada vez es más frecuente encontrarnos con personas que están pensando en cambiar su residencia fiscal a otro país para pagar menos impuestos, como es el caso de muchísimos famosos y gente adinerada.

En líneas generales, la diferencia entre ser considerado residente o no residente fiscal de un determinado país radica en que, en el caso de un residente, éste puede ser sometido a tributación por su “renta mundial”, es decir, por todos sus rendimientos y ganancias patrimoniales, con independencia del lugar donde se hayan obtenido o generado. En cambio, en el caso de un no residente, éste sólo podrá ser sometido a tributación por los rendimientos obtenidos o ganancias patrimoniales generadas en dicho país.

¿Cómo se determina?
La determinación de la residencia fiscal es un tema complejo. Su concepto se encuentra no sólo en las normativas internas de cada país sino también en los Convenios para evitar la Doble Imposición suscritos al amparo de la OCDE.

De conformidad con la Ley de IRPF española, se consideran contribuyentes del IRPF a las personas físicas que tengan su residencia habitual en territorio español. A continuación, la propia ley establece los criterios para determinar cuando la residencia se puede considerar como habitual, y, con ello, atraer la tributación de una persona a territorio español.

Una persona física es residente en territorio español cuando se dé cualquiera de las siguientes circunstancias:

– Que permanezca más de 183 días, durante el año natural, en territorio español. Para determinar este periodo de permanencia en territorio español se computarán las ausencias esporádicas salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país. En el supuesto de países o territorios de los calificados como “paraíso fiscal”, la Administración Tributaria podrá exigir que se pruebe la permanencia en el mismo durante 183 días en el año natural.

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– Que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos de forma directa o indirecta.- Que residan habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de esta persona física. Este tercer supuesto admite prueba en contrario.

No perderán la condición de contribuyentes por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, las personas físicas de nacionalidad española que acrediten su nueva residencia fiscal en un país o territorio calificado como “paraíso fiscal”. Esta regla se aplicará en el periodo impositivo en el que se efectúe el cambio de residencia y durante los cuatro periodos impositivos siguientes.

Por el contrario, una persona física tendrá la consideración de no residente en España cuando no se cumplan ninguno de los requisitos anteriores.

 

Veamos a continuación un ejemplo de lo que puede llegar a pagar un contribuyente:

– Si es considerado Residente fiscal (o sujeto por obligación personal): Tributa por todos los ingresos mundiales, y al tipo marginal máximo del 48%. Sus plusvalías tributan generalmente al 20%, pudiendo compensarlas con las minusvalías.

– Si es considerado No Residente (o sujeto por obligación real): Sólo tributa por los ingresos obtenidos en España, y al tipo general del 25% (salvo convenio). Sus plusvalías tributan al 35% (salvo convenio), no pudiendo compensarse con las minusvalías.

 

Por todas estas razones puede ser muy interesante plantearse la posibilidad de un cambio de residencia fiscal a otras jurisdicciones en las que la tributación pueda ser más reducida que la existente en su país de origen.

Existen algunas jurisdicciones que permiten el pago de un impuesto fijo, independientemente de los ingresos obtenidos a nivel mundial. Otra alternativa son los territorios donde se aplica el régimen donde se tributa solamente por las rentas obtenidas dentro de ese territorio (no existiendo imposición alguna por rentas obtenidas fuera de dicho territorio).

No obstante, una planificación fiscal adecuada precisará la ponderación de todas las circunstancias económicas y personales. Con un adecuado estudio de su situación actual podemos ofrecerle diversas alternativas para conseguir un menor pago de impuestos, con el cambio de residencia fiscal incluso en países del continente europeo.

Póngase en manos de expertos en planificación Fiscal internacional y evite problemas.

 

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